Rusia y China defienden rol de la ONU y rechazan hegemonismo
PEKÍN.– Rusia y China emitieron este miércoles una declaración conjunta en la que reiteraron su respaldo al papel central de la Organización de las Naciones Unidas y condenaron las políticas hegemónicas y unilaterales que, según afirmaron, dificultan la construcción de un orden mundial multipolar.
En el documento, Moscú y Pekín expresaron su “firme oposición al hegemonismo, al unilateralismo y al retorno a un mundo donde impere la ley del más fuerte”, en medio de un contexto marcado por conflictos regionales, rivalidad geopolítica e inestabilidad internacional.
Ambos gobiernos sostuvieron que la actual turbulencia global es impulsada por políticas agresivas y prácticas de carácter hegemónico y neocolonial, las cuales —según señalaron— afectan la soberanía de otros Estados y limitan su desarrollo económico mediante sanciones y presiones internacionales.
Asimismo, exhortaron a eliminar las “medidas coercitivas unilaterales ilegales” que, a su juicio, vulneran el derecho internacional y los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas.
La declaración también criticó acciones militares, cambios forzados de gobierno y operaciones dirigidas contra líderes de Estados soberanos, al considerar que estas prácticas socavan el orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
En materia de seguridad global, Rusia y China manifestaron preocupación por el despliegue de infraestructura militar estratégica y misiles de medio y corto alcance cerca de potencias nucleares, advirtiendo que estas acciones representan amenazas para la estabilidad regional y mundial.
Moscú y Pekín insistieron en la necesidad de fortalecer el multilateralismo, promover el respeto al derecho internacional y evitar políticas que puedan incrementar las tensiones geopolíticas a nivel global.
PEKÍN.– Rusia y China emitieron este miércoles una declaración conjunta en la que reiteraron su respaldo al papel central de la Organización de las Naciones Unidas y condenaron las políticas hegemónicas y unilaterales que, según afirmaron, dificultan la construcción de un orden mundial multipolar.
En el documento, Moscú y Pekín expresaron su “firme oposición al hegemonismo, al unilateralismo y al retorno a un mundo donde impere la ley del más fuerte”, en medio de un contexto marcado por conflictos regionales, rivalidad geopolítica e inestabilidad internacional.
Ambos gobiernos sostuvieron que la actual turbulencia global es impulsada por políticas agresivas y prácticas de carácter hegemónico y neocolonial, las cuales —según señalaron— afectan la soberanía de otros Estados y limitan su desarrollo económico mediante sanciones y presiones internacionales.
Asimismo, exhortaron a eliminar las “medidas coercitivas unilaterales ilegales” que, a su juicio, vulneran el derecho internacional y los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas.
La declaración también criticó acciones militares, cambios forzados de gobierno y operaciones dirigidas contra líderes de Estados soberanos, al considerar que estas prácticas socavan el orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
En materia de seguridad global, Rusia y China manifestaron preocupación por el despliegue de infraestructura militar estratégica y misiles de medio y corto alcance cerca de potencias nucleares, advirtiendo que estas acciones representan amenazas para la estabilidad regional y mundial.
Moscú y Pekín insistieron en la necesidad de fortalecer el multilateralismo, promover el respeto al derecho internacional y evitar políticas que puedan incrementar las tensiones geopolíticas a nivel global.
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